1. Evitar la introducción de datos personales
No deben introducirse en herramientas de IA datos personales de clientes, empleados, proveedores o terceros, salvo que exista una base legal adecuada y se hayan evaluado previamente los riesgos asociados.
2. No compartir información sensible o confidencial
Es aconsejable no utilizar sistemas de IA para tratar información estratégica de la empresa, secretos comerciales, contratos, informes internos, datos financieros o cualquier otra documentación cuya divulgación pueda generar perjuicios.
3. Respetar la privacidad de terceros
Toda información relativa a personas físicas debe tratarse conforme a la normativa de protección de datos. Debe evitarse compartir imágenes, documentos o información identificativa de terceros sin las garantías adecuadas.
4. Cumplir las políticas internas de seguridad
El uso de herramientas de IA debe ajustarse a las políticas de seguridad de la información y protección de datos establecidas por la organización.
5. Conocer las condiciones del proveedor
Antes de utilizar una plataforma de IA, es conveniente revisar sus condiciones de uso, políticas de privacidad y mecanismos de tratamiento de la información, prestando especial atención a la utilización de los datos para el entrenamiento de modelos.
6. Mantener la supervisión humana
Las respuestas generadas por sistemas de IA pueden contener errores, imprecisiones o información desactualizada. Por ello, las decisiones relevantes deben ser siempre revisadas y validadas por personas competentes.
7. Formar y concienciar a los empleados
La organización debe promover la formación de su personal sobre los riesgos asociados al uso de la IA y las buenas prácticas para proteger la información corporativa y los datos personales.
8. Proteger especialmente a menores y colectivos vulnerables
Cuando la actividad de la organización implique el tratamiento de datos de menores o personas vulnerables, deben adoptarse medidas reforzadas de protección y supervisión.
9. Ser consciente de la huella digital generada
Las consultas realizadas a sistemas de IA pueden revelar hábitos, intereses, preocupaciones o información estratégica sobre la organización. Por ello, es importante limitar la información compartida a la estrictamente necesaria.
10. Revisar periódicamente el uso de la IA en la organización
Resulta recomendable realizar evaluaciones periódicas sobre las herramientas empleadas, los riesgos detectados y las medidas implantadas para garantizar un uso seguro y responsable.
Conclusión
Las herramientas de Inteligencia Artificial deben utilizarse bajo criterios de prudencia, minimización de datos y supervisión humana. Una utilización responsable contribuye a proteger la privacidad de las personas, la confidencialidad de la información empresarial y el cumplimiento de las obligaciones legales aplicables.